El verano y los ritmos circadianos del bebé

jueves 14,
JULIO
2016
El verano y los ritmos circadianos del bebé

La llegada del verano es uno de los momentos más deseados por las familias. La mayoría dispone de un periodo vacacional que les permite disfrutar con mayor plenitud de sus hijos respecto al resto del año. Además, las condiciones veraniegas son magníficas para el desarrollo de los ritmos circadianos de nuestros pequeños, que son de gran importancia.

El buen tiempo invita a aprovechar uno de los mayores regalos que nos proporciona la geografía española: Nuestras maravillosas playas.

El verano resulta, además, un momento idóneo para favorecer el desarrollo y la consolidación de los ritmos circadianos del bebé. Los ritmos circadianos son el reloj biológico con el que la naturaleza regula los ciclos de sueño-vigilia y las principales funciones fisiológicas corporales. Se repiten cada 24 horas y su correcta regulación es imprescindible para disfrutar de una buena calidad de vida.

Los mil primeros días del bebé constituyen un periodo fundamental. Esta etapa marcará el desarrollo del cerebro, el sistema inmune, los ritmos circadianos y el aparato digestivo, entre otros.

En esta línea, resulta importante destacar la relevancia de la formación de los ritmos circadianos del bebé. En los últimos años se han ampliado mucho los conocimientos acerca  de ellos. Se ha estudiado cómo varían las constantes vitales y los ciclos biológicos del bebé, y los beneficios que las variables medioambientales tienen sobre estos ritmos circadianos. Podemos decir que el verano sería un buen aliado para su correcto desarrollo.

Los últimos estudios revelan que la adaptación al sueño y la consolidación de un patrón de sueño/vigilia, no se establece claramente hasta la semana 12-14.

Algunos investigadores consideran que, para la maduración adecuada del sistema circadiano, es necesario que el bebé se exponga a señales ambientales cíclicas, tales como el ciclo luz-oscuridad. En este sentido, dispositivos como Liip nos ayudarán a conocerlos mejor, tanto desde un punto de vista general como personalizado, proporcionándonos un mayor conocimiento sobre la salud.

En verano nos permite disfrutar de una mayor cantidad de horas de luz. Este periodo es ideal para disfrutar con el bebé, hacer actividades al aire libre con él favoreciendo el sueño durante la noche y desarrollar su propia capacidad para regular la temperatura corporal. Además, en verano es la época del año en la que los bebés padecen menos enfermedades.

bebe ciclo circadiano

Sin embargo, para disfrutar del verano con nuestros bebés hay que tener una serie de precauciones:

  1. El primer baño: Como sabemos, el medio natural del bebé durante el embarazo es el acuoso. No obstante, en España no hay una edad recomendada para bañar al bebé, ya sea en el agua del mar o de la piscina. Muchos expertos recomiendan los 6 meses como la edad a partir de la cual dar el primer baño a nuestro bebé, debido a la sensibilidad de la piel de este.

  2. El sol: Antes de los 6 primeros meses, los bebés son especialmente vulnerables a la exposición directa al sol, situación que se agrava en verano. Por tanto, la mejor recomendación es mantener al bebé a la sombra. Al ir a la playa es importante no olvidar nunca la sombrilla ni el uso de cremas protectoras. Se recomienda elegir cremas con factor 50+ infantiles, especialmente con filtro físico, que no se absorben y pueden aplicarse a bebés menores de 6 meses. También es aconsejable utilizar prendas homologadas de protección ultravioleta para bebé, ligeras y que puedan usarse durante el baño.Del mismo modo, las gafas de sol son un complemento clave para proteger la retina de los rayos ultravioletas. Además de tener pantalla UV, deben estar igualmente homologadas.

  3. Los horarios de playa y piscina: Los expertos recomiendan acudir alejados de las horas centrales del día (desde las 12 horas hasta las 17 horas). La exposición a los rayos ultravioletas, o las elevadas temperaturas pueden resultar un peligro para los más pequeños. Los bebés tienen menor capacidad para eliminar el calor a través del sudor, por lo que aumenta el riesgo de deshidratación.

  4. La arena: Es uno de los descubrimientos que más fascinan a los niños llegado el verano. Además, estimulan la creatividad y el desarrollo cerebral del bebé y podemos interactuar con él mediante juegos.A la vez, es una de las mayores preocupaciones para los padres, pues resulta inevitable que el bebé se lleve arena a la boca. No pasa nada porque lo haga, lo lógico es que descubra que el sabor y la textura no le gusta. Pero es importante estar pendiente de que no lo haga con frecuencia y fijarse en que la arena no esté sucia.

Desde el equipo de Liip consideramos que el verano es una época maravillosa para disfrutar de nuestros hijos. Solo tendremos que tener una serie de cuidados que simplifiquen y reduzcan las preocupaciones de los padres, protegiendo al bebé de los peligros del sol, la playa y la piscina.

Hagamos de la prevención nuestro mejor compañero de viaje.

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