Qué es la bradicardia fetal: definición y síntomas

martes 13,
FEBRERO
2018
Qué es la bradicardia fetal: definición y síntomas

¿Sabías que el corazón de un feto late el doble de rápido que el corazón de un adulto? En un embarazo normal, el ritmo cardíaco del feto varía entre 120 y 160 latidos por minuto. Si el pulso del feto está fuera de este rango, se denomina arritmia fetal. Un tipo de arritmia es la bradicardia fetal, que ocurre cuando el ritmo cardíaco está por debajo de 120 latidos por minuto. Conocer su definición y los síntomas que tiene la bradicardia fetal puede ser información relevante, ya que las complicaciones más serias de los bebés, tanto dentro como fuera del útero, están relacionadas con su corazón. Las bradicardias fetales además, pueden poner en peligro el bienestar del feto.

¿Qué es la bradicardia fetal?

La complicación más común que encontramos relacionada con la frecuencia cardíaca del feto es la arritmia fetal. Este término indica que existe un trastorno en el ritmo cardíaco del bebé que puede suponer un peligro para su salud.

Existen distintos tipos de arritmia fetal:

  • Si presenta un aumento de la frecuencia cardíaca basal, es decir, si la cantidad de pulsaciones por minuto para poder mantener las constantes vitales está por encima de 160 latidos por minuto aproximadamente, hablaremos de taquicardia.

  • Si por el contrario son descensos de ésta o desaceleraciones por debajo de los 120 latidos por minuto, estaremos hablando de bradicardia.

La presencia de anomalías en el ritmo cardíaco del feto no significa obligatoriamente que exista un sufrimiento fetal. Entendemos por sufrimiento fetal, el padecimiento que puede sufrir el feto a causa de la disminución del grado de oxigenación y/o alimentación.

La bradicardia fetal pues, sería la disminución de la frecuencia cardíaca del feto, es decir, el descenso de las pulsaciones de su corazón por debajo de 120 latidos por minuto y durante más de 15 minutos consecutivos.

Existen distintos tipos según los latidos por minuto del bebé:

  • Bradicardia fetal leve: la frecuencia cardíaca se encuentra entre 120 y 110 latidos por minuto.

  • Bradicardia fetal grave: la frecuencia cardíaca es menor de 110 latidos por minuto.

La bradicardia fetal está asociada a dificultades del embrión para adaptarse dentro del útero o bien a una disminución del bienestar fetal.

¿Cómo se detecta la bradicardia fetal?

El control de bienestar fetal son aquellas pruebas que se realizan a través de una valoración del feto de forma sistemática. El fin, no es otro que el de identificar aquellos fetos que están en peligro dentro del útero materno y así poder tomar las medidas necesarias para prevenir daños irreparables al bebé.

Una de los métodos más utilizados para controlar el bienestar fetal es el de usar un monitor para bebé. Esta prueba valora el estado de la frecuencia cardíaca del feto y la presencia de contracciones maternas mediante dos cintas que se colocan sobre el abdomen durante un periodo de tiempo aproximado a 20 minutos. Si el resultado es anormal o patológico, se realizarán además otras pruebas de control. En algunos casos, se debe finalizar la gestación mediante inducción del parto o cesárea.

Las causas que pueden llevar a este tipo de complicación pueden ser muy diversas. Generalmente son:

  • Bradicardias fisiológicas que no son debidas a una enfermedad. Periodos cortos de compresión transitoria de la cabeza fetal o del cordón umbilical.

  • Hipotensión materna.

  • Anestesia local, por ejemplo bloqueo paracervical. Insuficiencia uteroplacentaria, por ejemplo desprendimiento placentario, rotura uterina, prolapso del cordón.

  • Anomalías cardíacas en el feto.

Síntomas de la bradicardia fetal

Los síntomas o los signos que puede presentar una madre embarazada cuando el ritmo cardíaco del feto no es el adecuado pueden ser los siguientes:

  • Somnolencia excesiva.

  • Fatiga.

  • Palidez.

  • Irritabilidad.

Aunque en última instancia debe ser el obstetra quien determine su existencia. En algunos casos, se puede corregir sin ningún tipo de problema, en otros puede ocasionar complicaciones más o menos graves como:

  • Dolor fetal.

  • Hipoxia fetal, dificultades del feto para respirar.

  • Muerte fetal.

  • Un mayor riesgo de sufrir el síndrome de muerte súbita.

El caso de la bradicardia fetal, conlleva una clínica muy inespecífica. Podrían notarse los síntomas en:

  • Una disminución del movimiento fetal sentido por la madre.

  • Aparición de meconio en el líquido amniótico.

  • También existe la posibilidad de no notar ningún tipo de síntomas.

Bradicardia fetal: consecuencias para el bebé y recomendaciones

Las consecuencias generalmente no son graves para el bebé o la madre y normalmente se resuelven por sí mismas, aunque si la irregularidad en la frecuencia cardíaca del bebé es severa, puede generar consecuencias después del nacimiento. El bebé podría tener arritmia durante toda su vida, un mayor riesgo de sufrir el síndrome de muerte súbita o necesitar un marcapasos.

Además, esto se complica si el bebé nace prematuramente. Los bebés prematuros que sufren apnea presentan a menudo respiraciones rápidas con pausas breves, que se atribuye a la inmadurez del control del centro respiratorio. Si las pausas duran más de 20 segundos, pueden asociarse a hipoxemia -baja concentración de oxígeno en la sangre- y a bradicardia, por lo que requieren una estimulación activa para facilitar movimientos respiratorios.

Para evitar males mayores, se recomienda un seguimiento estricto del bienestar fetal, incluso la finalización del embarazo en el caso de detectar signos que indiquen insuficiencia cardíaca o sufrimiento fetal agudo para evitar daños irreversibles.

En general, la bradicardia fetal puede ser bien tolerada. Existen excepciones como casos en los que pueda combinarse con una cardiopatía estructural, insuficiencia de placenta o enfermedades sistémicas.

Para ello:

  • Lleva una observación intensiva por parte del obstetra.

  • La monitorización estricta debe ser baja.

  • Ante los signos citados, es conveniente finalizar la gestación en casos extremos y de preocupación.

  • Reestablecer el ritmo cardíaco mediante la implantación de un marcapasos en el neonato.

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