“Liip Smart Monitor mejorará el tiempo de asistencia en niños epilépticos” (1/2)

martes 18,
ABRIL
2017
“Liip Smart Monitor mejorará el tiempo de asistencia en niños epilépticos” (1/2)

Entrevista a la Dra. Mª Ángeles Tormos Muñoz (Parte 1)

Entrevista a la neuropediatra sobre crisis febriles


En este post y en el siguiente vamos a publicar la entrevista que hemos tenido la oportunidad de hacer a la Dra. Mª Ángeles Tormos, neuropediatra en el hospital Quirón de Valencia y pediatra de Atención Primaria en el Centro de Salud de Massamagrell. Lleva años tratando a niños con problemas neurológicos y hemos querido que nos acerque al mundo de la neurología pediátrica y nos cuente cómo Liip Smart Monitor puede ayudar tanto a los pediatras como a los padres con niños que sufren este tipo de patologías.

Cuéntanos, ¿en qué consiste la neurología pediátrica?

La neurología estudia el funcionamiento de las redes neuronales que se organizan en el cerebro como centro de operaciones y la red de neuronas periféricas que forman los nervios. Comprendiendo las bases de las conexiones neuronales se llega a conocer sus funciones. Cuando una función deja de ser operativa, ahí entramos en juego los neuropediatras. Los neuropediatras somos los mecánicos que ponen a punto el sistema nervioso de los niños para que nuestros pacientes recuperen su capacidad de movimiento, de pensamiento, de integración con el medio y puedan superar el día a día.

¿Por qué decidiste especializarte en esta rama de la pediatría?

Con tan sólo cinco años tenía claro que quería ser pediatra, tenía que cuidar de los niños que se ponían enfermos. Unos años más tarde, conforme iban creciendo mis conocimientos en medicina, mi curiosidad por los fenómenos que acontecían durante las crisis epilépticas y por la neuroplasticidad fue creciendo. Y supongo que algo influyó el hecho de que mi hermano mayor sea médico especializado en neurorehabilitación y me haya infundido su pasión por esta especialidad.

Llevas años tratando a niños con problemas neuropediátricos, ¿cuál de estos problemas son los que te encuentras con más frecuencia en la consulta?

Los problemas más frecuentes son la epilepsia, las cefaleas y los problemas del neurodesarrollo.

Problemas neuropediátricos más frecuentes

Las convulsiones febriles también son un problema neuropediátrico, ¿por qué se producen?

Las crisis febriles son una convulsión asociada a una enfermedad febril, en ausencia de una infección del Sistema Nervioso Central o de un desequilibrio electrolítico, en niños mayores de un mes de edad sin antecedente de convulsiones afebriles previas. Los límites aceptados en la aparición de crisis febriles está entre los 6 meses y los 5-6 años, con una incidencia máxima a los 18 meses.

Los tres factores fisiopatológicos básicos que intervienen en las convulsiones febriles son: la inmadurez del sistema nervioso en desarrollo, el efecto de la fiebre y la susceptibilidad genética, de ahí que se pregunte por los antecedentes familiares.

La temperatura rectal mínima necesaria para producir las crisis varía de un niño a otro y es el incremento brusco de la temperatura el factor desencadenante más importante de la convulsión febril.

La mayoría de las convulsiones febriles son breves, generalizadas, tónico-clónicas y no recurren en las siguientes 24 horas. Las crisis suelen seguir el mismo patrón, el niño pierde bruscamente la conciencia, cambia el tono muscular, la mayoría se quedan hipotónicos y se sigue de movimientos de tronco y miembros, quedándose a continuación flácido. También es frecuente cambios de color alrededor de la boca, aumento de la salivación con babeo, aumento del tono mandibular, motivo por el cual no habría que intentar abrir la boca ni introducir objetos para abrir la boca, y durante la crisis los niños se quedan con la mirada perdida.

Las convulsiones febriles suelen durar poco tiempo, generalmente menos de 5 minutos. Al final, el niño tiende a dormirse y aproximadamente a los 15-30 minutos la recuperación es completa.

¿Cómo se recomienda actuar ante una crisis febril?

Ante una convulsión febril coloque al niño tumbado de lado, en posición de seguridad, lejos de objetos con los que pueda golpearse. Como comentamos anteriormente, no intente introducirle nada en la boca. Cuando ceda la crisis es conveniente que el niño sea valorado por un pediatra que confirme el diagnóstico y valore el origen de la fiebre, para ello acuda al centro de salud u hospital más cercano.

Ante la duda de cómo actuar ante una convulsión febril, pueden solicitar asistencia a través del teléfono de urgencias, el 112. En urgencias los pediatras realizarán preguntas sobre cómo ha sido la crisis, para valorar si es una crisis febril. Preguntarán si ha habido antecedente traumático o ha tenido fiebre, cuánto ha durado la crisis, cuánto ha tardado en recuperarse y los antecedentes personales y familiares.

En el siguiente post continuaremos con la parte 2 de la entrevista a la Dra. Mª Ángeles Tormos, que esperamos que os esté gustando y os sirva de ayuda.

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